2025/09/23

El viejo ermitaño

 Un viejo ermitaño, se refugiaba en la montaña para dedicarse a meditar y orar. Un día alguien le preguntó: ¿Cómo puede tener tanto trabajo si vive en soledad?

Él contestó: “Tengo que entrenar a: dos halcones 𓅆𓅆,  a dos águilas 🦅🦅tranquilizar a dos conejos 🐇🐇,   disciplinar una serpiente 🐍, motivar a un asno 𓃘 y domar a un león🦁.

 No veo ningún animal por aquí, ¿dónde están? El ermitaño le respondió:  estos animales    los llevamos todos dentro:

  • Los dos halcones, se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno o malo, tengo que entrenarlos para que se lancen sobre cosas buenas:   son mis ojos 👀
  • Las dos águilas con sus garras hieren y destrozan, tengo que entrenarlas para que se pongan al servicio y ayuden sin hacer daño: son mis manos👏👏. 
  • Los conejos quieren ir a donde ellos quieran, quieren esquivar las situaciones difíciles, tengo que enseñarles a estar tranquilos aunque haya sufrimiento, problema o cualquier cosa que no me gusta: son mis pies.🏃
  •  Lo más difícil es vigilar la serpiente, 🐍está encerrada en una fuerte jaula, pero ella siempre está lista para atacar, morder y colocar su veneno en cualquiera que esté cerca, por ello tengo que disciplinarla:  es mi lengua.👅
  • El burro es obstinado, no quiere cumplir con su deber, siempre está cansado y se niega a llevar su carga cada día:  es mi cuerpo 👫.
  • Por último necesito domar al león, quiere ser el rey, es altivo y siempre quiere ser el primero , es vanidoso, es orgulloso, se cree el mejor:  es mi EGO. 😎
  • Como ve tengo demasiado trabajo por hacer".

   Reflexión.  Cada día, es necesario morir al viejo hombre que hay en nosotros (cimiente de Adán) y ser el nuevo que ahora vive en nosotros al recibir a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, tal como lo dicen las escrituras: De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.  2Corintios 5: 17


   No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. Romanos 12: 2




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