2019/05/01

EL NARANJO Y EL NIÑO


EL NARANJO Y EL NIÑO


Para elevar su cometa
corría por la pradera
Julián un niño malcriado
que no asistía a la escuela

Sediento de corretear
entró a un naranjal ajeno
a coger jugosas frutas
sin permiso de su dueño

Al trepar a un naranjo,
el pequeño ladronzuelo
se pinchó con una espina
y dijo saltando al suelo

“Por no brindarme tus frutos
y clavarme tus espinas,
debiera prenderte fuego
rociarte  gasolina”

El árbol le contestó
“¡Altanero y holgazán!
sin sacrificio ninguno
¿Te quieres ganar el pan?

Por un noble campesino
hace tiempo fui sembrado
y madrugaba a regarme
hasta verme germinado

Me cuidó con tal esmero,
que soy fuerte y productivo
y hoy mis frutos yo le doy
porque estoy agradecido.

Pero tú,  ¿Cómo pretendes
mis naranjas saborear
si jamás te has esforzado
nada puedes esperar.

¡Vuelve a estudiar negligente!,
que aquel que quiere triunfar
para conseguir el fruto
se ha de sacrificar”.

el niño le respondió:
Perdón, ya he comprendido,
que si mi piel has punzado
¡Lo tengo bien merecido!

voy a volver a la escuela
seré un niño aplicado
y vendré a darte las gracias
cuando me haya graduado”.

Enseñanza: No esperes recompensa si no te has esforzado, pues siempre has de cosechar lo que tú hayas sembrado.

Lucha por tu ideal y cuando hayas triunfado, no olvides agradecer a los que te han ayudado.  (Esta fábula y enseñanza, fue tomada de una fotocopia que me encontré, no tenía autor y no le he podido encontrar por Internet)